Marketing y Captación para Docentes

En esta entrada sobre Marketing Educativo proponemos que los profesores ayuden a los colegios en su proceso de captación de clientes. Existen muchas formas de recomendar un colegio. Una vez analizado el proceso de decisión de compra de un padre, tenemos que identificar los factores que influyen a la hora de elegir un colegio. A continuación podéis leer el artículo. Esperamos que os guste!

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¿Deben los Colegios ayudarse en tiempos de crisis?

En esta entrada sobre Marketing Educativo hablaremos sobre las dificultades que tienen los directores de colegios privados para compartir información con sus “competidores” y los beneficios que un cambio de mentalidad pueden traer a sus colegios.

Recientemente estuve en un pequeño simposio en Madrid organizado por una patronal de educación española (ACADE) que tenía como objetivo reunir directores de colegios privados en Madrid (y otras regiones de España). A dicha reunión también asistieron directores de Centros de Formación Profesional y directoras de Escuelas Infantiles. El motivo de la reunión no era otro que “identificar campos de mejora a través del intercambio de ideas para incrementar la captación de alumnos”. Dicho de otro modo, se esperaba de los asistentes que fueran abiertos y hablasen libremente de sus preocupaciones al tiempo que debíamos ofrecer ideas para resolver un problema que nos afecta a todos en mayor o menor medida.

La reunión contó con la presencia de un ponente al que admiro mucho, José Luis Pastor, que se encargó de moderar el debate. Fue muy interesante observar cómo, al principio, ningún director quería hablar. Todos estaban callados esperando a que los demás contasen “los secretos estratégicos de sus colegios“. Pero pronto entendimos todos que, para recibir, primero teníamos que dar. No es la primera vez que me encuentro ante esta situación. Los directores de colegio son muy celosos de sus ideas y no comparten fácilmente sus proyectos con otros directores. Me dio la impresión de que nadie quería expresar sus ideas para que no “se las robaran”, así que tomé la iniciativa y puse sobre la mesa proyectos estratégicos de mi colegio en términos generales. Mi sinceridad fue apreciada por el resto de directores, que poco a poco fueron participando con comentarios y puntos de vista muy valiosos. Hay que puntualizar que yo era el más joven de los más de veinte directores presentes y que algunos de ellos me doblaban la edad.

Es cierto que algunos de los colegios que asistimos al simposio éramos competencia directa tanto a nivel geográfico, como a nivel educativo. Pero la gran mayoría de los presentes no competíamos entre nosotros. Al final de la sesión, muchos de nosotros intercambiamos tarjetas y nos invitamos mutuamente a visitar nuestros colegios. Se había roto el silencio y se estaba creando un pequeño vínculo que podía dar pie a colaboraciones futuras.

Después de la reunión, pensé mucho sobre la dificultad que mostraron los directores de los colegios para abrirse y ser más “transparentes”. Muchas personas pueden haber tenido una gran idea, pero si no pasan a la acción, es como si no la hubieran tenido. Recientemente mantuve una conversación con un profesor amigo mío de ESIC que me dijo una frase muy interesante; “casi siempre, otras personas han tenido la misma idea antes que tú, pero ninguno las suele hacer realidad”. Generalmente, pensamos que nuestras ideas son muy valiosas y que no debemos contárselas a nadie por si otros las hacen realidad antes que nosotros. Yo pienso que cuantas más personas opinen sobre una idea determinada, más fuerte se hará ésta y menos puntos débiles tendrá con el paso del tiempo. Si compartimos nuestras ideas con otros directores de colegio, recibiremos un feedback fantástico que nos puede ayudar a perfeccionar nuestra idea y a verla desde nuevos puntos de vista.

Por otro lado, si con nuestras ideas podemos ayudar a otros colegios a mejorar su situación, seguramente hayamos ganado un aliado para que nos brinde nuevas ideas cuando más lo necesitemos. Una práctica que he iniciado con algunos directores de colegios hace algunos meses son las “auditorías solidarias”. Supongamos que dos colegios quieren mejorar y deciden llevar a cabo una colaboración a partir de la cual, ambos abren sus puertas y cada director realiza un análisis bien estructurado con propuestas, objetivos e indicadores que el otro colegio debe implementar. Ambas auditorías son gratuitas y debe haber un acuerdo de confidencialidad que proteja la confianza y la trasparencia. Cuando el proceso termina, ambos directores pueden actuar como consultores de la otra parte y ayudarles a implementar las nuevas medidas. Muchas de las propuestas de mejorar que haga cada director estarán basadas en su propio proyecto educativo, por lo tanto, será más fácil ayudarse.

Otra opción es crear una asociación de colegios que tenga como objetivo intercambiar  mejores prácticas de gestión. Para que este tipo de agrupaciones tengan éxito, debe haber reuniones periódicas trimestralmente y, antes de cada reunión, los colegios deben elegir un tema a tratar, crear una agenda, y “ponerse deberes” para que todos tengan ideas que aportar en la reunión. Estas reuniones pueden tener una duración de dos días y estar lideradas por un director distinto cada vez. La transparencia en estas reuniones es fundamental, por lo tanto, hay que elegir muy bien a los colegios con los que se quiere colaborar.

Existen otra fórmulas para mejorar las relaciones dentro de nuestros sector. Estas son dos que han dado muy buenos resultados a nuestro colegio y que, a día de hoy, seguimos practicando.

Quiero aprovechar la ocasión para invitar al diálogo a cualquier director de colegio que esté interesado en crear alguna de las sinergias anteriores conmigo, o simplemente organizar una reunión para intercambiar ideas y romper el hielo. Si alguno está interesado, aquí está mi información de contacto.

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